Un análisis sobre el informe del comité de expertos para la Reforma de la Administración de Catalunya

Antes de comenzar, quiero expresar mi hartura respecto a las comisiones de expertos para todo, que realizan informes, tipo dictámenes, para efectuar cambios drásticos que afectan profundamente a la sociedad. Nada más antidemocrático.

La utilización de la técnica y el cientifismo, para suplantar a la democracia. Y no hablo de antagonismos entre técnica y democracia, sino en la utilización de aquella como dogma.

En el caso que nos ocupa, ¿no hay nadie en el gobierno de la Generalitat capaz de realizar un estudio/propuesta, en profundidad y para debatir, sobre la administración pública? ¿Ningún “asesor” entre todo el personal contratado en los diversos departaments está capacitado?

El informe lo podéis leer aquí

LA ELECCIÓN: EL PRIMER SESGO

Parece que decir expertos significa decir sin ideología. Sólo técnicos. Falso. Hay ideología y mucha. Muy frecuentemente, además, pura ideología  y mucha “palabra vacía”, esto es, la utilización de términos que de tanto usarlos, sin una definición operacional dentro del marco en el que se utilizan, no significan nada. Un ejemplo manido: eficacia/eficiencia.

Si quiero elegir una “comisión de expertos”, tengo a mi disposición un amplio elenco de personas competentes (afortunadamente) y si además tengo una idea bastante aproximada de los objetivos que quiero conseguir, puedo saber, bastante aproximadamente también, cuáles son los “expertos” que necesito. Elijo a los expertos en función de los objetivos que quiero. Otro criterio posible: la diversidad de ideas. Es muy diferente elegir al Sr. Guillem López Casanovas del que ya  conocemos perfectamente sus “recetas” para el sistema sanitario, que al Sr. Vicenç Navarro. Podríamos incluir a los dos. Oi que s’entén?.

En este post, intento resaltar los aspectos que más me han llamado la atención, a ser posible con un poco de humor (a veces) y sin pretensión de exhaustividad.

LOS EXPERTOS

Que conste mi respeto tanto por el trabajo como por la competencia profesional de las personas que han elaborado este informe. Este respeto, sin embargo, debe incluir tanto la crítica como el elogio. Eso pretendo.

Así que vamos a ver quienes son y una muestra de sus publicaciones, para que cada cuál juzgue por si mismo.

Guillém López Casanovas catedrático y consejero del Banco de España. Aquí su Web personal

 Francisco Longo, profesor y  Secretario General de ESADE . Sobre las universidades

Sobre la privatización d’Aigües Ter-LLobregat

Sobre las administraciones públicas. Expone esa idea de “internalizar el trámite y externalizar la inteligencia”, así como “la  hipersindicalización” (¿?) que ha introducido, en las dos últimas décadas, notorios elementos de rigidez en la gestión de las personas.

Carles Ramió, catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la UPF.

Opinión sobre el personal de la administración pública, 10 dias antes de entregar el informe

Y relato sobre  corruptos y espías

Joan-Ramon Rovira, jefe del Gabinete de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Barcelona y coordinador del CAREC (Consell per a la Reactivació Econòmica i el Creixement), órgano asesor del Govern de la Generalitat sobre políticas orientadas a impulsar del proceso de reactivación económica de Catalunya del que también forma parte el Sr. López-Casanovas

Balanzas fiscales Generalitat-Estado

Josep Valor, ingeniero y doctor por el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Experto en implantación de Sistemas TIC

Noticia de su nombramiento

 Empecemos, pues

LOS ACUERDOS

Por supuesto, un Ok. por su defensa del Estado de Bienestar, aunque sean sólo palabras

La transparencia, plenamente coincidente. Los objetivos de la Red Pública, inciden especialmente en este aspecto

Aparece 14 veces en el texto, aunque es un tema que ya está estudiado, analizado y con propuestas más que concretas. Para muestra, tres botones:

Access Info

Tu derecho a saber

Xarxa  d’innovació pública

Así que aquí, únicamente falta la voluntad política de aplicarla. Hubiese preferido que nos dijesen cómo hacerlo, porque la realidad respecto a datos abiertos, de Open Governament, a pesar de la política de marketing, dista mucho de ser una realidad fehaciente. La idea imperante sigue siendo parcelar la información, disgregarla, guardarla en algún cajón o inventar cualquier excusa para no facilitarla. Existe una larga lista de datos considerados “sensibles” y con copyright (!!!) que la administración catalana no facilita, así que esa idea compartida de que “en principio toda información administrativa es pública”(p.29), no hay intención de aplicarla. Aquí ya hay cero transparencia, considerando que se ha ganado, ya que hemos superado el “menos”.

 La administración electrónica: e-Administración, interoperabilidad, datos únicos…Indiscutible. La necesidad de impulsar la admón. electrónica (e-Govern, Govern 2.0) la comparto totalmente, aunque no por ser admón. electrónica significa que sea más eficiente. Puede ser tan ineficiente como la analógica.

Para implantarla y que funcione, hay que impulsar la participación de las personas, de los empleados públicos, hay que preguntar, ir al puesto de trabajo para ver qué problemas comporta, antes de implementar el gran sistema teórico que luego no funciona. Y después de implantarlo hay que volver a ir al puesto de trabajo de la gente para corregir y mejorar.

Tenemos un excelente ejemplo de una muy mala práctica política en el “nuevo” sistema de gestión de los servicios informáticos de la Generalitat, promovido por el gobierno de CiU en la última licitación pública. Un sistema fragmentado del que ya hablaremos en un próximo post, pero muy parecido a todas las propuestas de fragmentación y colaboración Público/Privado CPP, que se proponen en este informe. Por supuestísimo sin ninguna participación.

Y aquí enlazamos con este término, uno de los más queridos

LA PARTICIPACIÓN

Aparece en el texto. Relacionada con la participación ciudadana (p. 9, 10, 27,28), aunque me temo que, como casi siempre que se habla de participación en un marco neoliberal, se asimila a información. Y son conceptos diferentes. Informar no es participar. Es informar. Unidireccionalmente. En un texto que habla de xarxes socials, Web 2.0, o sea de compartir, colaborar, dialogar, crear conjuntamente, intercambiar… esta idea de participación, remite a una etapa muy, pero que muy superada. Resulta francamente arcaica cualquier propuesta sin una participación real de todas las partes implicadas.

Y, esta participación en ningún momento contempla a los empleados públicos, los ejes sobre los que debería pivotar la reforma. ¿O debería decir un término más apropiado, como “desmantelamiento”?

Pero bueno, transparencia, rendición de cuentas, administración electrónica, son ideas-fuerzas estupendísimas. Facilitaría mucho la vida a empleados públicos y a la ciudadanía.

También la existencia de una profesionalización en la Función Pública.

OTRO MARCO DE REFERENCIA ES POSIBLE

Vamos a por el análisis ideológico del informe.

Empiezo por

(a)  los términos utilizados, que no son inocentes ni casuales. Son causales y referidos a un determinado marco ideológico o conceptual, que es un término de moda y además resulta más científico.

La palabra ciudadanía se utiliza, en el informe, referida a la relación de las administraciones con la sociedad. Entonces somos ciudadanos, pero no así cuando se habla de la relación de la ciudadanía con la administración. Entonces somos, según conviene y según la mano que escribe, indistintamente, clientes, usuarios, contribuyentes e incluso “accionistas”.

Pues ni usuarios, ni “accionistas” (p.8) ni contribuyentes ni “clientes”. Los ciudadanos somos ciudadanos en nuestras relaciones con las administraciones, o sea personas con derechos y deberes. Nosotros somos las administraciones. Formamos parte de ellas. Las instituciones las hacemos nosotros. Las creamos nosotros. Las modificamos nosotros. Las tenemos que mejorar nosotros. No tenemos una relación comercial como “clientes”, en ninguna de las acepciones del término,  ni simplemente las “usamos”, como usuarios, ni tampoco por el hecho de participar en su financiación somos “accionistas”.

Somos ciudadanos , o sea habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país.

¿Se entiende la abismal diferencia, oi?  No son las administraciones las que nos deben tratar como ciudadanos, que obviamente debe ser así, sino que somos nosotros los que ejercemos ese rol, cada día, en cada momento. Más allá de la votación cada 4 años en las elecciones. Se llama democracia participativa, y no sustituye a la representativa: sólo garantiza su calidad.

Y la bestia negra del informe son

(b) los empleados públicos.  Además de participación cero, utilizan una analogía corporal, que sospecho importada del ámbito sanitario, aunque en el ámbito sanitario era un poco más precisa: se decía que se necesitaba más músculo y menos grasa.

Aquí se dicen que las competencias que tenemos ahora son más fuertes en músculo que en inteligencia rectora (p.5). Vaya, que el músculo es excesivo, sin valor añadido, es la  “burocracia”, la parte esa que hay que externalizar, eufemismo moderno de privatizar y quedarse con la inteligencia, que suponemos reside en la cabeza

En català se utiliza la misma palabra “cap”, para designar cabeza y jefe, lo cuál va estupendo para la analogía. “El cap està en el cap”. Y también tenemos el  corazón, “cor”, (p.10, 18) que  es utilizada para designar el centro, el punto neurálgico.

Benvolguts expertos: el cerebro, el “cap”, sin músculo no se mueve. Está paralizado. No funciona. Además, podemos añadir que en psicología la conceptualización de la inteligencia es tan variada y lábil que su definición, ya sea empírica o teóricamente, no nos ayudaría mucho. Y sin contar con “la inteligencia emocional”, muy en boga actualmente.

Tampoco podríamos utilizar en la administración esa máxima del deporte de “mens sana in corpore sano”. Vamos mal.

Sin embargo creo que se trata de una buena analogía hecha consciente o inconscientemente; me inclino por pensar que inconscientemente, pero el caso es que coincide exactamente con la idea de una administración fragmentada. Un cuerpo fragmentado. Que funciona disgregado. Mecánicamente. Con muchas facilidades para ser controlado.

El músculo por un lado, el cerebro por otro, el corazón por otro. Imaginad. Ese es el modelo de administración propuesto. ¿Un cuerpo psicótico?.¿Una administración psicótica?

Fragmentemos, desmembremos: ya lo han hecho empresas como las operadoras telefónicas consiguiendo el odio de toda su clientela (aquí sí somos clientes o posiblemente sólo consumidores) y lo quieren hacer en el ICS (Institut Català de la Salut), argumentando que es muy grande, aunque este mismo argumento, invertido, ha servido para agrupar las cajas de ahorro.

Esto es lo que implica para mí la propuesta de internalizar el talento y externalizar los trámites y las tareas más rutinarias.

Y por si fuera poco, con esta feliz idea, eliminamos todo el concepto de trabajo en equipo, de cooperación y de interacción.

La otra cuestión apunta directamente a

(c) la estabilidad laboral para los empleados públicos. Es una garantía ciudadana, no un privilegio laboral.

Permite a cada empleado público decir “no” a cualquier mandato que no se ajuste a la legalidad. A cualquier favoritismo. A cualquier amiguismo o favor político, ya sea personal o institucional (ayuntamientos, instituciones, partidos…)

Esta protección del empleo es absolutamente esencial Las administraciones inventan múltiples maneras de saltársela, como por ejemplo la perversión en que se ha convertido la función del interinaje o el reparto por el procedimiento del dedo de jefaturas varias, saltándose todos los procedimientos previstos en la ley.

El informe afirma y extiende esta idea y si la imparcialidad ya no se respeta en la propia administración con su organización actual, imaginemos: informes técnicos externalizados a un despacho de abogados o  inspecciones a un servicio privado de inspectores dependientes de la gran corporación X…etc…etc., aunque no es necesario imaginar nada. A tanto x € para realizar un informe jurídico o una valoración técnica o un diagnóstico o quizás resulte más barato contabilizar por páginas escritas…todas las posibilidades abiertas. Aquí podemos abrir un concurso de ideas…mejor licitamos en “paquetes de ideas”…

Aunque ni nos hace falta: ya tenemos experiencias. Sin ir más lejos, la cantidad de empresas públicas, hoy deficitarias y que han tenido que cerrar, sin que se haya demostrado que son ejemplo de eficacia o eficiencia. Pero, a pesar de la evidencia, ese fue (y sigue siendo) el gran mantra. El gran mito.

Sólo quedarían aquellos puestos de trabajo en los que las funciones estuvieran conectadas a la “autoridad administrativa” (p.23), según l’EBEB, art. 9.2  , y con el objetivo de conseguir más “…economía, eficacia i eficiencia…”

Resumiendo: los empleados públicos son los más interesados en trabajar y tener la mejor de las administraciones públicas, pero eso no ocurre convirtiendo el ciudadano en cliente, el servicio público para todos, en negocio privado para algunos y la garantía de independencia e imparcialidad que proporciona la estabilidad en el trabajo (que no inmovilidad, ya que todos los empleados públicos pueden ser objeto de despido por causas objetivas, como cualquier trabajador), por una supuesta flexibilidad utilizada por el gobierno de turno, que solo ha generado sumisión y desconfianza.

La gestión de cualquier servicio, puede ser excelente tanto si es privada como si es publica. Y a la inversa. Depende de muchos factores, pero uno de ellos no es precisamente su condición de público.

Que en estos tiempos que corren y vuelan, con el derrumbe espectacular que ha tenido la gestión, privada, de las empresas por antonomasia del sistema capitalista, los bancos, alguien pueda decir y escribir que es mayor su eficiencia y la eficacia, resulta idiota y un desprecio a la sociedad. Porque ha sido precisamente el sistema público quién ha tenido que ir corriendo a salvar esa ineficiente y corrupta gestión privada. Y una vez salvados vienen y nos dicen que lo público funciona mal. Cinismo y prepotencia. E incumplir la primera recomendación del informe: el respeto por la ciudadanía. Sencillamente, es insultante.

Preferiría que se nos dijera claramente que se pretende ganar dinero sin asumir los tan cacareados riesgos inherentes a cualquier negocio privado, porque mamá estado siempre estaría a la “guait” para ir al rescate.

Así que si quieren utilizar eficiencia/eficacia al menos tómense el trabajo de elaborar una definición operacional, con indicadores, con mediciones y  teniendo presente que una administración No ES una empresa especulativa de las que están de moda ahora, que venden humo y producen, consecuentemente, intoxicaciones mortales.

Lo que sí es cierto es la nula intención que muestran las administraciones para aprovechar, valorar e incentivar el talento, la creatividad y el conocimiento de su personal. La cantidad de personas que no pueden promocionarse y están infrautilizadas e infravaloradas, es impresionante. Esto se llama promoción profesional. Se llama carrera administrativa. Y esta situación se mantiene así para promocionar el servilismo, la sumisión y el miedo.

Si le añadimos el nepotismo, ya tenemos un excelente cóctel: precariedad,+ falta de independencia = manipulación y control político. Básicamente, retrocedemos al modelo de las cesantías: empleados públicos libremente contratados y despedidos, según los políticos de turno.

Cuando cambiaba el gobierno, se cambiaba al personal.

Por todo lo dicho, resulta fascinante la ligereza con que se propone esta laboralización del empleo público. La traducción de laboralización, teniendo en cuenta la última y brutal reforma laboral, que conocen a la perfección, es despido libre. Sensibilidad, respeto y prudencia, son términos que no aparecen. Deberían aparecer si tienen un mínimo conocimiento del miedo, la falta de recursos de todo tipo y del desánimo que recorre las administraciones públicas.

Otra cuestión sorprendente es la

(d) “fobia sindical” que destila el informe.

A ver: primero esa manía de generalizar, hablando de “los sindicatos”. Los sindicatos son muy diferentes. En ideas, en actuación, en objetivos, pero es imposible intentar un cambio en profundidad en la administración pública sin contar con todas las partes y los sindicatos son una de esas partes. Aun en el caso de sindicatos corporativos, son los representantes de los trabajadores, instituciones del estado al mismo nivel que los partidos políticos y también representan a la ciudadanía.

En el informe, piden un nuevo marco de relaciones laborales (p. 27), en el contexto de la nefasta reforma laboral, con el objetivo de que los sindicatos no se extralimiten en sus funciones, como podría ser la organización del trabajo. Ni siquiera un sindicato muy corporativo y muy amarillo aceptaría esta condición. Si no estuvieran tan obcecados por una visión ideologizada tan estrecha, los incluirían como aliados.

Por cierto, queridos, repito otra vez: la administración no es ni puede actuar como patronal pública (p.27). Una obviedad que no necesita explicación.

Son los sindicatos los que más han trabajado por la dignidad y la calidad de la administración pública.

También me llama la atención, en todo el informe, ese furor por

(d) crear nuevos órganos. A saber:

– una instancia central para negociar con los sindicatos. Ya la hay, se llama Función Pública, aunque desafortunadamente hoy en día, no negocia. Impone.

– otro órgano institucional (p.27), para seguir negociando y actuando como una patronal pública, protegida de la interferencia política. Supongo que el término patronal, asimilable a la representación empresarial en el sector privado, no despeja automáticamente de interferencia política. ¿O quizás creen que si?

De todas maneras han elegido un mal momento para esta referencia a la patronal. Nuevamente el lenguaje no es inocente ni casual. Muy inoportuno sí.

– una instancia presupuestaria independiente, aunque ya tengamos la intervención delegada o la sindicatura de cuentas. Hay que subrayar la palabra independencia, que el Gobierno de CiU utiliza únicamente en una única acepción, y no es precisamente la independencia de los órganos de la Generalitat.

DOS PRECISIONES TÉCNICAS

 1.- En realidad, la diversidad de personal que proponen, ya existe en las administraciones y está contemplada en el Estatuto Básico de la Función Pública (título 2) : funcionarios, funcionarios interinos, laborales, laborales temporales y como ya dije más arriba, algunas de las figuras creadas, precisamente para flexibilizar el sistema de acceso a la función pública, como es el caso del funcionario interino, que debería ser contratado por el tiempo indispensable hasta que no se puedan ofertar las plazas en concurso público, se ha pervertido extraordinariamente con ese resultado de precariedad laboral y  facilidad de manipulación política. No hace falta, pues, insistir en la propuesta. Ya existe y ha sido un éxito rotundo, aunque por lo que respecta a la ciudadanía no le favorece nada.

2.- La idea de crear” “códigos de conducta de los empleados públicos (p.11, 36)) y “códigos deontológicos de valores y ética pública” (p.12), deberían dirigirla básicamente al partido gobernante, CiU, ya que una de las primeras cosas que hizo al alcanzar el gobierno fue derogar el código ético para los mossos d’esquadra, que por si alguien no lo sabe, son empleados públicos. Y así les va ahora. Cada día que pasa, más distanciados y enfrentados a la ciudadanía, gracias a una dirección que confunde autoritarismo con autoridad. Lamentable.

 Y DOS CONSIDERACIONES FINALES

(1) Coincido en que formalizar los cambios es una parte residual del problema y que para realizar una verdadera reforma estructural, se precisa un fuerte liderazgo político al más alto nivel, más allá de los vaivenes políticos.

Me encantaría que los expertos nos explicaran de qué manera podríamos tener este fuerte liderazgo político. Yo apuesto por la participación y el control ciudadano y algunos cambios, como aquello de listas abiertas, responsabilidad del político ante el ciudadano, rendición de cuentas…

¿Captarán el President Mas, la Vicepresidenta Ortega, y el “Govern dels millors” toda la ironía que implica aconsejar un “liderazgo político del más alto nivel” (p. 31)?  Ahí queda.

(2) Conociendo como conocemos a los gobernantes de CiU y la puesta en escena de todo este proceso hay una deducción que me atrevo a pronosticar: nada de debate. Aplicarán todo aquello que les venga en gana, con ese nepotismo típicamente convergente/unionista y ahora esquerrista.

Calma, que no tengo superpoderes: es una deducción holmeliana (¡!!!qué más quisiera yo!!!), basada en:

-si el anuncio de esta comisión se hizo a bombo y platillo el 30 de abril: el President Mas in person, fotos, periodistas…etc., la entrega a la Vice Ortega, el día 17 de mayo, ha sido más que prudente, casi de “amagat” y sin comentarios. Dejando caer la bomba sobre un personal, los empleados públicos, que ya está suficientemente machacados. Impacto certero.

Pero tranquilos, ciudadanos/as catalanes, que lo malo viene de fuera y aquí no hay corrupción, ni clientelismo y todo se soluciona creando asesores. En palabras del informe: “alto órgano de asesoramiento del President” (p.13).

Tengo mucha curiosidad por saber qué es lo que quiere decir “alto órgano”. Y no me interpretéis mal.

Casi me alegro de que en el grupo de expertos no haya ninguna mujer.

En fin, viejas teorías para tiempos nuevos. Quizás sean los propios expertos los que deban reformarse y actualizarse. Tienen nuestra ayuda.

Parole…parole…parole…. Mina y Adriana Celentano

Olga Fernández

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