Historia de las Mutuas de Accidentes de trabajo y Enfermedades profesionales

El primer post sobre las Mutuas de Accidentes de trabajo y Enfermedades profesionales. Seguirán otros. Lo enmarcamos dentro de la categoría de salud laboral y empezamos por su historia.

Hace unos 106 años, nacieron las llamadas “Mutuas Patronales” con un objetivo: hacer que los trabajadores, cuando sufrían un accidente laboral, recuperaran la salud y regresaran pronto al trabajo. Eran asociaciones de empresarios y el gasto iba a su cargo. Tenían un interés económico, ya que si el trabajador lesionado no volvía pronto, tenían que enseñar a un, aprendiz.

Como no existía un seguro del Estado, se convirtieron en “mutualidades de previsión social”, al cubrir también la atención a las enfermedades comunes de trabajadores y familiares.

En 1.964 se promulga la Ley de Bases de la Seguridad Social (SS),  instaurando el seguro obligatorio para las contingencias públicas

Nota: en el preámbulo de esta ley ya se planteaba que las mutuas de accidentes estaban destinadas a desaparecer. Bien, hasta hoy no sólo no desaparecen, sino que cada vez tiene más competencias

Esto significa que se instaura la separación administrativa entre contingencia laboral y contingencia común, pues se tratan las mismas patologías de los trabajadores/as en sistemas de atención sanitaria diferentes por el solo hecho de producirse la contingencia dentro o fuera de la empresa. Así pues, se consagraba la continuación de las Mutuas como “entidades colaboradoras de la Seguridad Social (SS)”, a pesar de que siguen siendo Mutuas Patronales, pues su Consejo de Administración está compuesto exclusivamente por empresarios afiliados a la mutua (y un trabajador de la propia mutua).

Y así seguimos. A pesar de la promulgación de las nuevas legislaciones de SS (1974 y 1996), no se ha producido la integración de las dos redes de atención sanitaria, laboral y común, que sería lo normal en un país donde la cobertura pública, hasta hace muy poco tiempo, era universal. Al contrario, los diferentes gobiernos, tanto del PSOE como del PP y en Catalunya CiU,  les han ido ampliando las competencias de colaboración en la gestión del subsidio de baja laboral por contingencia común.  Y siguen, porque ahora ya tienen encomendada la cobertura de una prestación social, como es el subsidio de baja laboral por cuidado de hijos con enfermedades graves, que no tiene nada que ver con las prestaciones por contingencias laborales

¿Por qué? Uno de los motivos del Gobierno del Estado por el que decidió otorgar la gestión del subsidio de baja laboral por contingencia común a las mutuas, fue la excusa por rebajar el índice de absentismo laboral  (término en el que nunca hubo acuerdo entre administración, patronales y sindicatos), pensando que el Servicio Público de Salud era demasiado laxo y las mutuas, iban a poner orden, rebajando este índice de absentismo, que, por cierto, está por debajo del índice de los países europeos más avanzados. Esta excusa sigue utilizándose hoy en día por la Funció Pública catalana en las ya famosas y erráticas ínstrucciones sobre justificaciones de ausencia para los empleados públicos. Sugerencia a la Sra. Piferrer, Secretaria de la Funció Pública: ¿por qué no le pide responsabilidades a las Mutuas, ahora que ya conoce la historia?.

Y ya que últimamente hay que hablar de dinero, hablaremos ¿Quién paga?  Las mutuas consolidan la aprobación de su presupuesto con los Presupuestos Generales del Estado y se someten a una auditoria anual por parte del Ministerio de Trabajo, aunque recurrentemente se han ido descubriendo graves irregularidades de gestión, abusos en los sueldos y blindajes de despido de los directivos, lo que ha llevado al Ministerio de Trabajo a tener que someter a intervención alguna de las mutuas importantes, fijando incompatibilidades entre directivos y familiares con empresas montadas para contratar con la mutua y en el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el 2011 legislar sobre los topes máximos en los sueldos de los directivos (que están muy por encima de los sueldos de Directores Generales de Ministerio y Secretarios de Estado), ya que los recursos que gestionan son cuotas a la Seguridad Social (SS), o sea dinero público (más de 8.000 millones € para el 2009).

Además ya en dos ocasiones, la SS ha tenido que incrementar la cuota de cotizaciones que transfiere a las mutuas para la gestión de la IT por Contingencia Común para que no les provoque déficit de gestión.

¿Esto suena, verdad?

Las incongruencias del sistema
• La determinación de si existe contingencia (lo que quiere decir asistencia sanitaria y subsidio de baja laboral) lo determina en primera instancia una entidad patronal que es arte y parte” y no el Sistema Nacional de Salud que es neutral
• Al existir dos redes de atención sanitaria (la de las Mutuas y la del Sistema Público de Salud) las mutuas tienen tendencia a considerar, en un porcentaje importante, como Contingencia Común la que es Profesional, derivando a la  atención del sistema público un porcentaje elevado de trabajadores/as que deberían ser atendidas en sus servicios (según manda la ley). Esto tiene tres consecuencias negativas inmediatas:
1. Los trabajadores/as cobran menos dinero de subsidio de baja. Esta es una de las rebajas decretadas por elGovern de CiU para los  empleados públicos de la Generalitat
2. El subsidio pasa a pagarlo la SS en vez de la Mutua, en los casos en que ésta, no lo gestione directamente.
3. La atención sanitaria pasa a ser cubierta por el Sistema Público de Salud en todos los casos.

4.-Todo el proceso administrativo y de inspección médica que se inicia por parte de las personas afectadas al presentar reclamación de la actuación de la mutua, tiene un coste en recursos públicos, tanto humanos como materiales, sin consecuencias de responsabilidad para las mutuas.

Un nuevo ejemplo de presión del lobby empresarial que hace que las mutuas continúen existiendo, con el añadido de entidades sin ánimo de lucro“. Lo que sí hacen es:

–  Mantener directamente el control sobre la salud de los trabajadores/as.
– Controlar la gestión de miles de millones de dinero público.
– Disfrutar de los abusivos sueldos de los directivos.
– Condicionar la red de atención sanitaria privada que tiene concertada.

Próximamente os facilitaremos una guía actualizada para reclamar, dado que ahora sí tiene importancia la diferencia entre enfermedad común/enfermedad profesional, y muy probablemente el número de reclamaciones aumentará para los empleados públicos.

Mientras os dejamos con el link al prestigioso Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud, de Comisiones Obreras, (ISTAS), con dos apartados:

La lectura es más grata acompañados del gran Javier Krahe, con “Marieta”. Se ve la relación, ¿verdad?

Por cierto, que sepamos no hay acceso al Sistema de Reclamaciones. ¿Por qué la ciudadanía no podemos tener  conocimiento de cuáles son estas reclamaciones? ¿De cómo se resuelven, si es que lo hacen? ¿De cómo podrían servir para mejorar nuestro Sistema de Salud? ¿De si se promueve y se aprovechan no sólo como reclamaciones sino como conocimiento? Hablamos de transparencia, de datos abiertos, de colaboración, de Servicio Público, de participación y sobre todo, en mayúsculas, de SALUD. De nuestra salud.

La Red Pública

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Una respuesta

  1. […] el del medio ambiente y la salud,la salud laboral desde el comité de Seguridad y Salud laboral,o las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades profesionales , mujeres y salud, por su especificidad en la lipoatrofia, la impresionante historia sobre la polio, […]

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