Funcionarios que funcionan. La dignidad del empleado público

Vamos a referirnos a los trabajadores de las admministraciones públicas como empleados públicos (en la administración hay funcionarios, interinos y laborales)

Imagine que en el último año le bajan el sueldo varias veces, que  no le pagan las pagas extras, que le quitan días de permiso que había conseguido a cambio de congelaciones salariales varias en años anteriores, que le eliminan la capacidad de negociar, que le quitan algún día de permiso como premio a la antigüedad, que aumentan las horas de trabajo, que está esperando cuándo le van a despedir, que todos sus “directivos”, se dedican a menospreciarlo, a ridiculizarlo públicamente en cualquier momento, por cualquier cosa, en cualquier  medio. No imagine. Esto es realidad. Nos ocurre a los empleados públicos, aquí, en Catalunya, en España.

Este post es para decir que los funcionarios sí funcionan. Ya lo dijimos hace meses en el post titulado  “servidores públicos, administraciones y ciudadanía”   y afortunadamente hay mucha gente en los últimos tiempos que también se atreve a decirlo, porque la campaña de desprestigio y de marketing es tan brutal que provoca esta reacción de defensa.

Pero, vamos a añadir en forma de lista algunas dificultades más, por si alguien quiere llevar la cuenta. Se puede completar.

  1. Teniendo que trabajar en el día a día, con menos personal, sin sustitutos casi en ningún caso: bajas, jubilaciones, permisos y con igual o más trabajo
  2. Con falta de medios de todo tipo, especialmente a la hora de incorporar las nuevas tecnologías al trabajo cotidiano
  3. Cada vez más distanciados de las mejoras laborales y de las herramientas para actualizar e incorporar a nuestro contexto laboral
  4. Sin posibilidades de mejora profesional
  5. Con un entorno de trabajo muy inestable. Cada 4 años puede cambiar con las elecciones y pueden cambiar todos los criterios, circuitos, modalidad de trabajo, procedimientos, política de personal…
  6. Tenemos que trabajar con gestores “eventuales”, los asesores, personal de libre designación o cualquier otro nombre que se pongan, que la mayoría de veces, no tienen ningún interés en la Administración Pública y muy poco respeto por los circuitos y objetivos que estaban establecidos. Un trastorno para nosotros y una pérdida para la sociedad y la ciudadanía.
  7. Tenemos, además, que convivir con sus sueldos, sin restricciones para ellos  y con miserias para nosotros
  8. Tenemos que atender a los ciudadanos como si no pasara nada, sonriendo e intentando paliar de la mejor manera posible todos los desaguisados.
  9. Tenemos que hacer grandes esfuerzos para que nuestro entorno, la relación con nuestros compañeros no sufra las consecuencias de tanta angustia, rabia e indignación.

Y a pesar de todo, nosotros somos los que damos continuidad a la administración pública, a ese estado de derecho por el que todos suspiramos, pero que a nosotros somos los primeros que nos lo están pisoteando. Seguramente no todos los que trabajamos en las administraciones públicas tengamos vocación de servidores públicos, pero sí muchísimos

Y nos toca mantener la motivación, la nuestra y la de nuestros compañeros, ir más allá del trabajo burocrático, decir alto y fuerte que somos servidores públicos y no servidores políticos cuando es necesario. Y lo es muy a menudo, así que hacemos pedagogía para que comprendan que los sistemas de gobierno de las administraciones públicas, trabajan para el sistema. Que el sistema no trabaja para ellos, para sus objetivos personales o incluso partidistas.

Así que aquí estamos. Funcionando en el día a día. Manteniendo la iniciativa. Perseverando en la protesta y la denuncia en pro de unos servicios públicos de calidad que a nosotros nos toca doblemente: como empleados y como ciudadanos.

Es esta perspectiva en pro del bien común la que nos impulsa y nos permite seguir. Derrotados en muchas ocasiones, en cada ocasión en que no se han respetado nuestros derechos, pero no vencidos, nunca nos con-vencerán de convertirnos en sumisos ejecutores de otros intereses que no sean los del bien común, (no solo general) al servicio de la ciudadanía.

Por si queréis ver un ejemplo. Hemos elegido este blog del sector de la enseñanza

La Red Pública

PS: todos los que se alegran de la constante denigración de lo público, son los que más  protestan cuando necesitan cualquier servicio público y no pueden recibirlo en condiciones.

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