Esos huelguistas “GILIS”

Este post va dedicado a todos aquellos compañeros/as que el día 29 de marzo decidieron hacer Huelga General en defensa de los derechos de los trabajadores, del Estado de  Bienestar y por el derecho de ciudadanía y que el día siguiente, 30 de marzo, viernes, al volver a su puesto de trabajo y sentarse en su mesa, tuvieron que oír las chanzas, burlas y palabras como “gilipollas” “tonto” y otras lindezas por el estilo de sus compañeros/as de trabajo. Tanto en nuestro Departamento TES, como en otros.

Por supuesto, la gran mayoría de nuestros compañeros/as, son/hemos sido respetuosos y seguimos conviviendo, trabajando, relacionándonos y en definitiva creando día a día y hora a hora, un clima laboral de compañerismo que nos permite no solo trabajar de manera sosegada, a pesar de las circunstancias, sino convivir agradablemente.

Y va dedicado a ellos/as para decirles que oigan, pero que no se molesten en escuchar, que piensen que la jornada laboral, los días de asuntos propios, las pagas extraordinarias, en fin, todo lo regulado en el EBEP para los que son funcionarios y en el Convenio Colectivo para los laborales, y que disfrutamos todos/as, se consiguió gracias a muchos “gilis” que hicieron huelgas, manifestaciones, asambleas, pitadas, estudios y largas horas de negociación dedicadas a pensar, argumentar, redactar y consensuar.

Para decirles que hay gente que siempre irá arrastrándose detrás del carro que otros han puesto en marcha. Si así lo quieren, que se arrastren. Son esas mismas personas que nos vamos a encontrar presumiendo de que van a ir a “hablar con…”, porque son del partido (del partido que sea), pero que van dejando que en su mesa se acumulen los expedientes y no precisamente como consecuencia de las “retallades”, que martirizan a compañeros y jefes con dimes y diretes, que les gusta avasallar a los subordinados y se transforman en Gregorios Samsa ante los superiores.

Es lo que marca la diferencia entre ser un buen y confiable compañero o un bocazas al que en el fondo nadie aprecia. No es  necesario rebajarnos  a su altura. Deben estar en una fase de su vida en la que necesitan hacerse notar y que su ego prevalezca. Si algún día encuentran su lugar, se les pasará.

Lo dicho: tenéis que oír, pero nadie os obliga a escuchar, tenéis que ver, pero nadie os obliga a mirar. Dejadles que hablen. Hablan sin decir. Tarde o temprano os pedirán ayuda porque ir detrás del carro significa enterarse de bien poco. Entonces, los “gilis huelguistas”, les ayudaréis. Les ayudaremos. Posiblemente, seguirán sin entender.

Para quienes quieran escuchar, mirar y decir, aquí os dejamos el video, en Vimeo y vía   ATTAC TV,  de la presentación del libro “hay alternativas”, con un enlace para descargar el texto

 

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Una respuesta

  1. […] per a desmantellar els Serveis Públics i fer negoci, tot repetint que no hi ha altra alternativa. I tant que hi ha altres alternatives!!!   La nostra, son uns serveis públics de qualitat i transparents, al Servei d’una ciutadania […]

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