Mujeres lectoras: celebrar Sant Jordi

Para celebrar Sant Jordi en el día propio, el 23 de abril, durante la semana, el mes y durante todo el año. Hasta el próximo Sant jordi.
En la Administración Pública trabajan una mayoría de mujeres. La Red Pública quiere dedicar este estupendo pps que su autora Marian Moreno LLaneza, comparte desde la Web  Ciudad de las mujeres, a todas/os los que aman la lectura, los que comparten su deseo de un mundo en el que impulsemos la belleza en todos sus aspectos, desde todas sus vertientes y en todos los momentos, incluso en los que son muy, muy feos.
Esperamos que os guste
La Red Pública
El pps. se puede ir pasando en el blog, diapositiva a diapositiva.
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Alemania, nosotros, los tópicos y la Reforma Laboral

Hoy queremos presentaros un artículo del diario “La Vanguadia”, que creemos puntualiza muy bien esa manía que tienen algunos de comparar, pero utilizando sólo un aspecto que suele ser el que les interesa, tipo “en Alemania se trabaja más” “Aquí tenemos muchas ventajas”, etc.

Para comparar hay que utilizar muchos parámetros y ponerlos en el contexto. Ser rigurosos. Casi nunca se hace.

El artículo está firmado por Rafael Poch desde Berlín. Hay poco que añadir, ya que desmitifica muchos de esos topicazos que escuchamos y ponemos en el cesto de la credibilidad. Aún en estos momentos en que en Alemania también se ha aprovechado la crisis para eliminar derechos bajo la palabra “flexibilización”, la diferencia es que en nuestro país aún estábamos en los inicios de la construcción del Estado de Bienestar.

Los subrayados son los originales del artículo y el vídeo del gran Paolo Conte al final, cantando “Via con me (It’s wonderful)” un autoregalo.

Al tópico del “hay que hacer los deberes”, sin explicar quién es el maestro de tal infantil imposición, se suele sumar la evocación selectiva del “ejemplo alemán”: los alemanes lo han hecho, los alemanes tienen poco desempleo, luego hay que hacerlo. Cada uno de los presupuestos de esa afirmación contiene una trampa. Así que el resultado no puede ser más dudoso. Ocurre, naturalmente, con la llamada “reforma laboral“.

Visto desde España el cuadro laboral alemán es incomprensible sin atender a sus aspectos generales básicos. En primer lugar, en Alemania los trabajadores tienen mayor influencia en las empresas. En el marco de la llamada “cogestión” (Mitbestimmung), elogiada la semana pasada por el secretario general de la OCDE, Angel Gurría, los comités de empresa tienen poder de decisión en aspectos que en España son mucho más exclusivos del empresario, como jornada laboral, organización del trabajo, rendimiento y salarios. El empresario asume todos los gastos del comité de empresa, incluida la formación de sus miembros. En aquellas empresas que tienen comités de empresa (alrededor del 40% de los trabajadores operan en empresas que los tienen), el despido debe ser consultado y es nulo si no se hace. En algunos sectores, como las grandes empresas de la minería y el acero, la participación laboral en los consejos de administración es paritaria. Todo ello da cierta influencia en la toma de decisiones.

Flexibilización y empleo

En general en Alemania las relaciones laborales son menos “feudales”, en el sentido de menos arbitrarias, y los empleados tienen, por tradición, una mayor conciencia de sus derechos. Dicho esto, en los últimos años se ha desarrollado un “segundo mercado de trabajo” que destroza el marco de relaciones tradicional y desdibuja por completo ese estado de cosas que, desde luego, no es general para todos los trabajadores. Ese “segundo mercado”, con sus figuras (“minijobs”) e instituciones (agencias privadas de empleo, etc.) implica a unos ocho millones de empleados en sus diversas formas y variedades, y apunta hacia una sociedad imprevisible sin la menor relación con el admirable “Modell Deutschland”. Su planteamiento se creó en nombre de la flexibilización, aunque no existe ni un solo estudio que demuestre que la flexibilización laboral crea más empleo.

Contra el tópico que se maneja en España, el efecto de la flexibilización laboral en Alemania no ha sido más trabajo (el volumen total de horas trabajadas en el año 2000 era de 57,7 millardos, y en 2010 fue de 57,4) sino el reparto del mismo trabajo entre más personas. Ese es uno de los secretos que la propaganda del gobierno alemán omite cuando afirma que el país tiene hoy “menos parados que nunca”: no es verdad.

El paro en su contexto

En segundo lugar, el universo alemán es diferente al español en aspectos fundamentales como su estructura económica, fuertemente industrial-exportadora, su mucho mayor gasto social (a 25 puntos de ventaja del español, que está 15 puntos por debajo de la media europea), y su muy inferior tasa de paro.

En un país con un desempleo del 7%, que incluye algunas regiones con casi pleno empleo, el despido no es una calamidad percibida poco menos que como definitiva, como puede serlo en un país con el 23% de paro, sino un mero incidente entre dos ocupaciones. Jugando con una analogía penal, se podría decir que el mismo despido que en España puede percibirse como una dura y fatal condena, en la Alemania de hoy puede no pasar de una leve y corta pena de arresto domiciliario.

Evidentemente, incluso teniendo en cuenta los problemas del subempleo, las dificultades para encontrar trabajo de los mayores de 45 años y la propagandística contabilidad oficial del paro (más un millón de parados barridos debajo de la alfombra, según los sindicatos), todos estos aspectos generales convierten en profundamente diferentes, por su contexto, normas y regulaciones parecidas, iguales e incluso más duras para el trabajador alemán en materia de despido, costes y negociación colectiva.

Despido: un recurso diferente

Dicho todo lo anterior, el despido alemán puede ser justificado o injustificado. En el primer caso, respetados los procedimientos correspondientes, la empresa no está obligada a pagar indemnización. Si es injustificado se busca un acuerdo cuya norma suele ser la mitad de la mensualidad por año trabajado. Si el trabajador no acepta el trato y el despido se declara judicialmente injustificado, la empresa debe readmitir al trabajador y abonarle los salarios atrasados.

Una vez más, ese cuadro legal induce a error sin atender a otra diferencia fundamental: mientras los empresarios españoles estuvieron dispuestos a asumir el coste de los despidos improcedentes y deshacerse de los trabajadores, en Alemania los empresarios invirtieron en 2009 aproximadamente 5000 millones de euros en la coofinanciación del llamado “Kurzarbeit” (trabajo con jornada reducida) y mantener sus plantillas. La reforma laboral española da más poder a un empresario cortoplacista, mientras que el Kurzarbeit apunta otro tipo de perspectiva. Este recurso permitió preservar 1,2 millones de puestos de trabajo. En mayo de 2009, en el peor momento de la crisis para Alemania, casi 500.000 empleados y 56.000 empresas estaban en este régimen. Ahora hay menos de 80.000 empleados en él. Eso no tiene nada que ver con la mayor “maldad” o “bondad” del empresariado, sino con la estructura económica y el volumen de gasto social.

Una red social que se encoge (y se debate)

En caso de desempleo la cobertura del seguro alcanza un año, aunque es más larga para los mayores de 55 años, y asciende al 67% del antiguo salario. Concluido ese periodo, se pasa a recibir la prestación no contributiva que asciende a 359 euros mensuales, más el pago del alquiler de la vivienda, los gastos de calefacción y toda una serie de extras, dependiendo del número de hijos y de su edad. En los últimos años estas prestaciones fueron muy recortadas a la baja (en algún caso el Tribunal Constitucional obligó a revisarlas), lo que ha transformado el ambiente social en dirección a una mayor pauperización. Esa tendencia es vista como problema y objeto de un vivo debate, social, mediático y parlamentario que atraviesa a todas las fuerzas políticas.

La ayuda no contributiva, en principio indefinida, ha sido fuertemente penalizada y condicionalizada por principios como el de “fomentar y exigir” y conceptos judicializados como el de “trabajo asumible”, que exigen al parado, especialmente al menor de 25 años, que participe activamente en la búsqueda de trabajo y que obliga a aceptar prácticamente cualquier oferta de empleo. Esta dureza debe ser, una vez más, cotejada con un contexto en el que, según los últimos datos (diciembre de 2011), la media de permanencia de un joven menor de 25 años en situación de desempleo es en Alemania inferior a las catorce semanas, lo que en España, con toda una generación aparentemente condenada al desempleo, sería un sueño.

La Red Pública

Twitter, el conseller Recoder i el Rei

Tenim Twitter bàsicament com a una importantíssima xarxa d’intercanvi de coneixements; també lloc de converses de tant en tant, d’intercanvi d’idees, d’informació i de pràctica de transparència.

Dissabte passat, 14 d’abril, ja sabeu dia i cel.lebració de la 2ª República, va passar una d’aquestes coses que passen sovint a les xarxes socials i que sols adquireix rellevància a posteriori. Vull compartir-la amb vosaltres.

Vagi per endavant que valorem la presència de càrrecs públics en les xarxes socials, perquè d’alguna manera implica un cert compromís amb la ciutadania i exposar-se a l’opinió pública El llenguatge, per estructura, sempre va més enllà del que volem dir, encara que sigui per escrit i és per això que, sovint, als twiteros ens passen coses com aquesta.

Alguns comptes de Twitter son gestionats per “community  managers”, professionals que s’encarreguen del perfil de la persona, però altres ho fa directament la persona. Valorem que sigui la persona qui està darrere del seu compte.

El nostre Conseller del Departament de Territori i Sostenibilitat (TES), Lluís Recoder,  és un  reconegut  twitero, des de fa temps, avalat pels seus 6.667 tweets, els seus 12.245 seguidors, entre els que ens comptem, i els 575 que segueix. Creiem que és ell personalment qui gestiona el seu compte de Twitter i ho fa, generalment, amb mesura i prudència.

També té un Web que podeu visitar

Doncs, con deiem, aquest dissabte, va escriure un tweet sobre el rei i la República i li van contestar, sense sospitar ni ell ni nosaltres que precisament aquest dia, el destí, ajudat per Sa Majestat el rei d’Espanya, es convertiria en protagonista de la jornada, i donaria una forta empenta a la dita festa republicana

 Aquí teniu la captura de pantalla.

Prou que es podia imaginar el Conseller Recoder, que seria el pitjor dia  del mon per a declarar-se “joancarlista”.

I, aprofitant l’avinentesa, si bé cadascú pot ser  “joancarlista” o el que vulgui, potser ens ha sorprès més que no trobi presidents adients per a la 3ª República.

La part positiva és que hagi pogut pensar, com ho pensem molts, en una  3ª República.

Ja sabem que el fet de plantejar una república no garanteix que sigui un Govern més o menys bo, millor o pitjor, però al menys eliminem una forma decimonònica de Govern que, “visto lo visto” aquests dies, de cap de les maners ho garanteix.

Doncs nosaltres a desfruitar de tot el que es va aconseguir en aquells pocs anys d’entusiasme que va durar aquella República, de la que encara sabem poques coses, però que les desitjariem per a nosaltres en aquest moments tant decebedors, (fins i tot per als militants del partit de Govern de la Generalitat de Catalunya): l’escola, els drets socials, els drets de les dones, l’Estat de Benestar, l’entusiasme, la vitalitat, la creativitat, i la transparència.

La transparència!!!. No sabem si, ni tan sols, ens queda això. Esperem que, al menys, el nostre Conseller Recoder la segueixi valorant com ho feia quan era alcalde de Sant Cugat i l’apliqui al Departament TES, a tots els nivells.

I per si voleu comparar:

L’himmne de Riego de la 2ª República

L’himne d’Espanya, actual

L’himne de Catalunya: els segadors

Salut i República

La Red Pública

Esos huelguistas “GILIS”

Este post va dedicado a todos aquellos compañeros/as que el día 29 de marzo decidieron hacer Huelga General en defensa de los derechos de los trabajadores, del Estado de  Bienestar y por el derecho de ciudadanía y que el día siguiente, 30 de marzo, viernes, al volver a su puesto de trabajo y sentarse en su mesa, tuvieron que oír las chanzas, burlas y palabras como “gilipollas” “tonto” y otras lindezas por el estilo de sus compañeros/as de trabajo. Tanto en nuestro Departamento TES, como en otros.

Por supuesto, la gran mayoría de nuestros compañeros/as, son/hemos sido respetuosos y seguimos conviviendo, trabajando, relacionándonos y en definitiva creando día a día y hora a hora, un clima laboral de compañerismo que nos permite no solo trabajar de manera sosegada, a pesar de las circunstancias, sino convivir agradablemente.

Y va dedicado a ellos/as para decirles que oigan, pero que no se molesten en escuchar, que piensen que la jornada laboral, los días de asuntos propios, las pagas extraordinarias, en fin, todo lo regulado en el EBEP para los que son funcionarios y en el Convenio Colectivo para los laborales, y que disfrutamos todos/as, se consiguió gracias a muchos “gilis” que hicieron huelgas, manifestaciones, asambleas, pitadas, estudios y largas horas de negociación dedicadas a pensar, argumentar, redactar y consensuar.

Para decirles que hay gente que siempre irá arrastrándose detrás del carro que otros han puesto en marcha. Si así lo quieren, que se arrastren. Son esas mismas personas que nos vamos a encontrar presumiendo de que van a ir a “hablar con…”, porque son del partido (del partido que sea), pero que van dejando que en su mesa se acumulen los expedientes y no precisamente como consecuencia de las “retallades”, que martirizan a compañeros y jefes con dimes y diretes, que les gusta avasallar a los subordinados y se transforman en Gregorios Samsa ante los superiores.

Es lo que marca la diferencia entre ser un buen y confiable compañero o un bocazas al que en el fondo nadie aprecia. No es  necesario rebajarnos  a su altura. Deben estar en una fase de su vida en la que necesitan hacerse notar y que su ego prevalezca. Si algún día encuentran su lugar, se les pasará.

Lo dicho: tenéis que oír, pero nadie os obliga a escuchar, tenéis que ver, pero nadie os obliga a mirar. Dejadles que hablen. Hablan sin decir. Tarde o temprano os pedirán ayuda porque ir detrás del carro significa enterarse de bien poco. Entonces, los “gilis huelguistas”, les ayudaréis. Les ayudaremos. Posiblemente, seguirán sin entender.

Para quienes quieran escuchar, mirar y decir, aquí os dejamos el video, en Vimeo y vía   ATTAC TV,  de la presentación del libro “hay alternativas”, con un enlace para descargar el texto

 

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